Jennifer Aniston no es solo una actriz; es un fenómeno cultural que ha sabido reinventarse y mantener su relevancia durante décadas. Su papel como Rachel Green en "Friends" la catapultó al estrellato, creando un arquetipo de personaje que resonó con millones y moldeó el imaginario colectivo de los 90.
Más allá de la comedia, Aniston ha demostrado una versatilidad sutil, eligiendo proyectos que desafían su imagen y explorando roles dramáticos que revelan una profundidad interpretativa a menudo subestimada. Su evolución profesional es un testimonio de su talento y visión.